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| Jueves, 16 Junio 2016 |
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¿Smart Cities?

Una traducción literal del término, del inglés al español,  sería “ciudades elegantes”, pero, evidentemente, no me estoy  refiriendo a eso. De un modo resumido, podríamos decir que nos estamos refiriendo  a  las ciudades cuyos recursos y gestión se optimizan gracias a la aplicación de las tecnologías de la información y de las comunicaciones,  por lo que haciendo una traducción más aproximada al concepto, nos estamos refiriendo a  las “ciudades inteligentes”.

Si buscamos una definición más completa, podemos remitirnos a la definición aportada por el Comité de Energía, Desarrollo e Industria del Parlamento Europeo «Mapping Smart Cities in the EU» que establece que: «Una Smart City es una ciudad en busca de abordar los asuntos públicos a través de soluciones basadas en las Tecnologías de Información y Comunicación sobre la base de una asociación multi-stakeholder en el entorno urbano».

El cada día más vertiginoso avance de tecnología está contribuyendo a un mayor desarrollo social y económico de los países, y sus ventajas pueden aplicarse, a todos los aspectos de nuestra vida y entre ellos, a la gestión inteligente y eficiente de los recursos de las ciudades, actualmente responsables; por ejemplo, del 75% del consumo de la energía mundial. Un altísimo consumo que gestionado de manera más adecuada, podría proporcionar a las ciudades un importante ahorro y un menor impacto ecológico.

El crecimiento de la población y la sobreexplotación de los recursos, hace que estos mismos sean cada día sean más escasos y costosos, haciéndose necesario invertir en el desarrollo de nuevos modelos de gestión de los recursos y los servicios prestados a los ciudadanos, y es en este contexto, donde surge la ciudad inteligente o Smart City.

Este modelo de gestión de las ciudades supone una auténtica revolución en cuanto a la gestión de recursos y energías de las ciudades, a la vez que va acorde a los nuevos valores de desarrollo social, tecnológico y preservación de los recursos y del medio ambiente. Todo esto, da como resultado un nuevo modelo de ciudad más completo, eficiente y proactivo ante los cambios y las novedades que puedan surgir en su entorno.

A nivel global, cabe destacar el desarrollo que el concepto de Smart City está teniendo en China, seguido de América del Norte. Un ejemplo de ello lo tenemos en Hong Kong con la puesta en marcha de una tarjeta inteligente de identificación y autenticación de los ciudadanos para acceder a múltiples servicios; o el caso de Toronto en Canadá, donde están generando gas procedente de los vertederos para su uso, como energía para los camiones que realizan la recogida de basura.

En el caso de España, aunque se trata de un proceso incipiente, algunas ciudades están apostando por este modelo de gestión de la ciudad, pudiendo citar a la ciudad de Málaga como un referente en este campo y cuyo modelo de Smart City está siendo exportado hacia los países de Latinoamérica y a Japón.

El modelo de Smart City de esta ciudad andaluza, “Málaga Smart”, radica en la aplicación de la tecnología para gestionar sus servicios públicos, lo que se traduce en un menor gasto para las instituciones de la ciudad, además de constituirse como ciudad ejemplar en cuanto a sostenibilidad y eficiencia.

Asimismo, no podemos olvidarnos de Barcelona, cuyo modelo de gestión de las TICs la está convirtiendo en una de las ciudades más respetuosas con el medio ambiente.

En el ámbito de Europa, es preciso destacar los ejemplos de París y Viena y sus programas de Smart Energy.

En cualquiera de los casos, una Smart City debe basarse en 2 pilares básicos: el uso de las TIC y la gestión sostenible de los servicios.

Tal y como señala un reciente estudio de IDC: el desarrollo económico, la sostenibilidad, la participación ciudadana, el desarrollo de alianzas y ecosistemas e innovación son puntos clave en el desarrollo de un modelo eficiente de Smart City.

Según las previsiones de los analistas, en el año 2.030, más de 5.000 millones de personas de todo el mundo vivirán en Smart Cities, lo que representa un 67% de la población mundial.